¿Alguna vez te has preguntado qué clase de factores pueden poner en situación de riesgo el desarrollo de un niño o de una niña?

La negligencia en los cuidados es el tipo de maltrato infantil más frecuente (seguido por el maltrato emocional, 32,71 %). De hecho, el porcentaje de notificaciones de maltrato aumenta anualmente. En 2020 un 10,4% más que en 2019 según la Dirección General de Política Social, de las Familias y de la Infancia (2021).

La Atención Temprana, en sus distintas áreas de actuación –Sanidad, Servicios Sociales y Educación– ejerce una función preventiva respecto a situaciones de riesgo y desamparo -incluso prever el surgimiento de nuevos factores de riesgo derivados del dinamismo social-  adoptando las medidas necesarias para potenciar los factores de protección del desarrollo y así evitar/paliar posibles alteraciones.

Teniendo en cuenta que hay trastornos que se pueden mejorar pero no curar -cuando hay pérdidas en funciones corporales y/o habilidades sociales en el niño- hay que evitar la aparición de nuevas alteraciones e incidir en la prevención primaria, proactiva. en todos los posibles contextos de intervención. Y hacerlo, bajo el paraguas de una normativa que organice todos los servicios de prevención (Ibáñez y Mudarra, 2014).

Tal como señalan la Federación Española de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana -FEAPAT- (2022) en los Retos de futuro en el cuidado del desarrollo infantil  y la propia OCDE (2019) en su informe Cambiar las oportunidades de los niños vulnerables: construir oportunidades y resiliencia, es preciso articular una respuesta común, transversal, integral y coherente frente a las situaciones de adversidad que condicionan o limitan el desarrollo personal, la socialización y las oportunidades de vida de la infancia en situación de vulnerabilidad.

Los niños y niñas en riesgo pueden pagar un precio  muy elevado por la acumulación de situaciones adversas (discapacidad, prematuridad, inmigración, pobreza, problemas familiares de estrés, salud mental o convivencia…) lo que limita mucho sus posibilidades de acceder a recursos, lo que limita aún más sus oportunidades de desarrollo personal y movilidad social.

Quiero compartir un vídeo del Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard en el que distintos profesionales hablan sobre el impacto en el desarrollo, en el aprendizaje y en la salud del niño que pueden llegar a tener los cuidados insensibles por parte de los adultos que los cuidan.

Tristemente, actuaciones así son muy frecuentes y lo veo todos los días: niños desatendidos por sus progenitores, ya que tienen tantísimas responsabilidades laborales o preocupaciones que los dejan “un ratito” con alguna pantalla, consola o dispositivo digital mientras ellos “hacen lo que tienen que hacer“. Niños que no se bañan todos los días o que no han aprendido unos buenos hábitos de higiene (incluida también la higiene del sueño). Niños que comen comida no muy saludable o incluso comida de delivery casi a diario porque sus padres “no tienen tiempo para ir a la compra o para cocinar“.

Niños que ingieren diariamente bebidas azucaradas, galletas, alimentos industriales o bebidas energéticas que hacen mucho daño a su organismo..

¿Qué podemos hacer como sociedad para empezar a tomar conciencia de esto?

¿Qué podemos hacer como maestros/as para que el entorno escolar sea más propicio para el aprendizaje y desarrollo de todos los niños?

Aquí te comparto el vídeo e invito a abrir debate en los comentarios..

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