Queridos amigos,
Hoy vengo a hablaros de un tema muy importante en el ámbito de la educación para la salud (EpS), y es cómo enseñar a nuestros niños y niñas cómo actuar ante una emergencia y cuáles son las medidas de autoprotección.
Si bien es cierto que España no existía una cultura de educación sobre la gestión de desastres naturales, los eventos climáticos extremos que hemos vivido en los últimos años (como la nevada causada por la Filomena en Madrid o la Dana de Valencia), las epidemias y otras amenazas para la salud, hacen necesario un plan de educación para la salud, así como fomentar una cultura de resiliencia y prevención.
Es por ello que en septiembre de 2025 nuestro presidente Pedro Sánchez anunció que los escolares serán formados durante este curso en emergencias por catástrofes (enlace a la noticia). De este modo, España se convierte en referente en la formación en emergencias en centros educativos al integrar, de manera obligatoria, la prevención frente a riesgos climáticos, tecnológicos y sociales en los centros educativos
En la web de la Moncloa se explica el Plan de Formación ante Emergencias dirigido a 25.000 Centros Educativos promover la cultura de la prevención. Dicha iniciativa llegará a unos 8 millones de estudiantes y está incluida entre las diez prioridades del Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática impulsado por el Ejecutivo. Además, se indica el enlace al portal habilitado por Educación sobre este plan de formación, que contiene muchísimos recursos valiosísimos.

La enseñanza en la RRD (reducción del riesgo de desastres) en la educación infantil nosolo protege a los educandos en el presente, sino también siembra para que los futuros ciudadanos se encuentren preparados para estas situaciones en el futuro.
Además, los niños y las niñas son los más vulnerables en este tipo de situaciones, debido a su limitada comprensión de los riesgos y su menor capacidad de autoprotección (Nopembri et al., 2021), de ahí que educarles en este ámbito es fundamental para dotarles de herramientas preventivas y para favorecer el desarrollo de habilidades tan importantes como la resiliencia.
Cómo redactar un plan de gestión de desastres para un centro educativo
Un plan de gestión de desastres de un centro educativo debe ser un instrumento preventivo y operativo diseñado para garantizar la seguridad de la comunidad educativa ante amenazas naturales o humanas.
Los pilares fundamentales para su elaboración son un diagnóstico inicial (que incluya un análisis de riesgos, vulnerabilidades o amenazas), una estructura de organización y conformación (que incluya respuestas ante diferentes escenarios), un detalle de las fases de operación (antes, durante y después del desastre) y unas medidas de implementación y evaluación.
1. Diagnóstico inicial: análisis de riesgos, vulnerabilidades o amenazas
Identificación y valoración: evaluación de riesgos internos (instalaciones eléctricas, estructurales) y externos (sismos, inundaciones, incendios forestales).
La Protección Civil clasifica los riesgos en tres grandes grupos:
- Naturales: geológicos, (terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, deslizamientos) o hidrometeorológicos (inundaciones, sequías, huracanes, tormentas, olas de calor/frío).
- Antrópicos: son causados por la acción del ser humano como disturbios, vandalismo, grandes concentraciones. Pueden ser sociales (disturbios, vandalismo, atentados, grandes concentraciones humanas en eventos masivos, de infraestructuras y servicios (fallos en redes de agua, gas, electricidad; colapso de edificios; accidentes de transporte) o sanitarios / ecológicos (epidemias, plagas, contaminación de agua, aire o suelo).
- Tecnológicos: son una rama de los antrópicos, pero se distinguen por el origen en el uso de la tecnología, mientras que los antrópicos abarcan acciones humanas más amplias, incluyendo fallos en redes, transportes y riesgos sanitarios/ecológicos). Algunos ejemplos pueden ser accidentes industriales (explosiones, fugas químicas), fallos en sistemas tecnológicos (ciberataques), accidentes en transporte de mercancías peligrosas.
Una vez identificados los riesgos, es necesario preparar unas medidas de autoprotección ante los diferentes tipos de riesgos (naturales, tecnológicos, antrópicos), así como elaborar una preparación (kit de emergencia, documentos, planes de actuación), seguimiento de información de fuentes fiables e identificación de desinformación, así como planes de actuación (evacuación, refugio, no propagación de rumores) para que cada individuo sea capaz de protegerse a sí mismo y a otros, coordinando con los servicios públicos (Emergencias 112) y Protección Civil.
Además, también habrá que tener en cuenta unas medidas de apoyo emocional en el caso de que suceda una catástrofe. Las reacciones de una persona ente este tipo de situaciones pueden tener cierta semejanza a las que se experimentan ante otros incidentes críticos (muerte de un familiar, detección de una enfermedad grave, divorcio, etc.) y pueden afectar mucho a la infancia.
De acuerdo con las guías para el profesorado, el tipo de suceso desencadenante no es lo que más importa, lo importante es cómo acompañamos durante y después.
2. Organización y conformación: respuestas ante diferentes escenarios
Comité Escolar de Gestión del Riesgo: Se debe designar un grupo responsable de coordinar todas las acciones de prevención, respuesta y recuperación. En este grupo debe estar incluido el equipo directivo del centro educativo e incluso sería muy interesante incorporar al máximo número de miembros del Consejo Escolar.
Brigadas de Emergencia: Deben crearse grupos específicos capacitados en primeros auxilios, evacuación y control de incendios. Será sobre todo personal docente y de apoyo, siendo también interesante que colaboren bedeles y personal administrativo y de limpieza
Inventario de Recursos: será necesario realizar un listado delequipamiento de seguridad con el que cuenta el centro: extintores, botiquines, sistemas de alarma y señalización… etc. Es crucial revisar el mantenimiento de los mismos, revisando funcionamiento y fechas de caducidad.
Medidas de autoprotección: consisten en preparar a toda la comunidad educativa, conocer el entorno y actuar de forma responsable y coordinada con los servicios de emergencia para protegerse ante cualquier tipo de riesgo.

3. Fases de operación (ciclo del desastre)
Los planes deben contemplar tres etapas críticas:
- Antes (Prevención y Preparación): formación continua de docentes y alumnos (en España la formación exige mínimo de dos horas de instrucción anual para Infantil y Primaria y mínimo de cuatro horas para etapas superiores).
- Durante (Respuesta): desarrollo de protocolos de evacuación, activación de alarmas y ocupación de zonas seguras previamente identificadas.
- Después (Recuperación): sistema de evaluación de daños, censo de la población escolar y procesos de rehabilitación para retomar la educación en espacios seguros.
4. Implementación y evaluación
- Simulacros: deben realizarse al menos dos ejercicios de simulación al año para evaluar la efectividad de las rutas de evacuación y los tiempos de respuesta.
- Señalización y Planos: han de colocarse mapas con rutas de salida y puntos de encuentro visibles en todo el centro y se debe enseñar a los educandos a entender la señalética.
- Evaluación y consolidación del plan de gestión de riesgos: los ejercicios de simulación permitirán evaluar los tiempos de respuesta y el conocimiento de los protocolos.
Puntos a tener en cuenta
El plan de gestión de desastres se prepara específicamente para el centro educativo teniendo en cuenta su ubicación. Por ejemplo, puede que una institución educativa no esté en una zona costera o volcánica, pero los educandos viajarán en algún momento de su vida a otras ubicaciones donde pueden existir estos peligros y es importante que también tengan estos conocimientos, al igual que los relacionados con riesgos antrópicos o tecnológicos.
La diferencia de saber cómo debemos proceder puede reducir los riesgos y el peligro al que estamos expuestos, por tanto, enseñar y aprender sobre los desastres naturales puede marcar una diferencia sustancial e incluso puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Por otro lado, es importante tener presente la difusión cada vez mayor de la desinformación, y su gravedad durante situaciones de emergencia, ya que no deja de ser un elemento de distorsión de la realidad muy peligroso y con y un efecto altamente disruptivo.
Por otro lado, la protección eficaz ante desastres requiere un conjunto de habilidades físicas y mentales para responder de manera eficiente y mantener la seguridad personal y la de los demás.
Sin lugar a dudas, la mejor manera de desarrollar estas habilidades es a través de una buena preparación y un entrenamiento constante. Participar en simulacros, cursos de primeros auxilios y mantener un estilo de vida activo mejorará significativamente su capacidad para protegerse a sí mismo y a su comunidad durante un desastre.



