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Queridos amigos,

Hoy tenemos un nuevo artículo de Sonia Castro, del Instituto Europeo de la Psicología Positiva, que nos habla de cómo afronar la nueva perspectiva en cuando a la educación de nuestros hijos, ¡seguro que os gusta y hace reflexionar en muchos aspectos!

 

Muchas cosas han cambiado en nuestro día a día y en nuestras rutinas desde que el COVID llegó a nuestras vidas: el uso de mascarillas de manera obligatoria, mantener las distancias de seguridad, el gel desinfectante como parte de nuestro “outfit” diario, instalación de pantallas protectoras en establecimientos de cara al público, facilitar el teletrabajo en la medida de lo posible… y familias con niños y adolescentes que han tenido que montar el colegio en casa.

Sobre esto último nos vamos a centrar en este artículo y es que durante el confinamiento y el estado de alarma las clases presenciales se cancelaron y  los padres y adultos con los que los estudiantes conviven se han tenido que convertir en profesores particulares, con la complicación y la dificultas que esto supone para la mayoría.

De momento la idea es que tras el verano, durante el mes de Septiembre los colegios abran de nuevo y los alumnos recuperen sus clases, pero nadie nos lo asegura y es que los rebrotes y la posibilidad de que el coronavirus regrese con el frío está ahí, por ello no es mala idea ir asimilando estas pautas y estrategias por si el “homeschool” ha llegado para quedarse.

 

  • Elige y delimita el espacio de trabajo

Si aún no se tenía delimitado, el disponer de un espacio en el que podamos llevar a cabo las actividades, deberes, tareas, ejercicios, manualidades con ellos o ellos solitos si ya son mayores y totalmente independientes, es fundamental. Puede ser en su habitación, o en el propio salón familiar si hay que estar pendientes de ellos. Piensa en un espacio cómodo, que puedan ensuciar y utilizar a su antojo.

 

  • Establece horarios y agenda

Va a tocar marcar en nuestra agenda el tiempo que le vamos a dedicar a estas tareas. Si teletrabajas, organiza tu horario teniendo esto muy en cuenta. Una vez elegidos los tiempos, explica a los niños en qué momentos vamos a estar con ellos: cada ratito por las mañanas, unas mañanas si y otras no…

A los más pequeños las rutinas les aportan seguridad, son muy importantes para ellos, así que ahora toca acostumbrarles a la nueva rutina y dinámica e intentar cumplirla entre todos de manera habitual. Y el fin de semana… ¡vacaciones!

 

  • Planning y materias

Esto dependerá de la edad de los niños y de lo que sus profesores nos hayan pautado.

Tendremos fichas que cumplimentar, libros para leer, manualidades para practicar, trabajos por proyectos, actividades puntuales… Hay que amoldarse a cada niño, a su ritmo, gustos, destrezas, fortalezas personales y necesidades. Algunas le gustarán más que otras, esto es inevitable, y algunas necesitarán más supervisión que otras. Divídelas y por supuesto consigue el material necesario (acuarelas, rotuladores, pegatinas, plastilina, cartulinas, cuentos, cuadernos para colorear, piedras, pegamento, papel cebolla, purpurina…).

 

  • ¡A jugar juntos!

No nos podemos olvidar que en el colegio se divierten, juegan, exploran, se ríen, desconectan… así que hay que intentar ofrecerles esto mismo.

Hazte a la idea de que en casa vas a compartir también mucho más tiempo de juego con ellos, para ello ten en cuenta sus diferencias individuales y es que no a todos los niños, les divierten las mismas cosas.

Nadie mejor que un padre para saber con qué disfruta de verdad su hijo, haz acopio de material para ello (disfraces, pinturas, marionetas, puzles, muñecos, instrumentos musicales, juegos de mesa…)

 

  • Equivocarse es de humanos

Los padres somos padres, habrá muchos que también sean profes, educadores, maestros y ahí jueguen con algo de ventaja, pero la mayoría NO estamos preparados para enseñar. Así que es normal perder la paciencia, perder  los nervios, sentirnos perdidos, bloqueados, sentir que lo hacemos fatal, que el ambiente se caldee en diversos momentos… no pasa ¡nada!

Esto es nuevo y estamos aprendiendo, se trata de un proceso de cambio que implica mucha adaptación y poco a poco, con calma y sin prisa iremos aprendiendo lo que funciona mejor y lo que no.

 

  • Oportunidad de compartir

Aprovecha esta circunstancia tan especial y nueva que nos ha tocado vivir como oportunidad de aprendizaje. Y es que ¿cuántas veces hemos escuchado a muchos padres decir y quejarse por que no pasaban casi tiempo con sus hijos, o que los niños no pasan tiempo en casa por sus multiagendas o que crecen tan rápido que no se daban ni cuenta?…

Este tiempo nos va a ayudar a reformular estas quejas. Así que dale la vuelta a la tortilla y quédate siempre con lo positivo, siéntete afortunad@ si eres madre o padre y vas a compartir más mucho más tiempo con él. De verdad, esto es un privilegio.

 

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