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Queridas familias,

Hoy nuestra colaboradora Natalia Santibañez nos habla de un maravilloso material Montessori: la caja de usos.

Cuando nos hablan de matemáticas parece que nuestra cabeza solo piense en números, sumas, restas, etc. Pero realmente va más allá de todo esto, las matemáticas están en nuestro día a día, el simple hecho de que un niño transporte una bandeja ya requiere concentración, precisión y equilibrio. La vida cotidiana está llena de aspectos matemáticos.

Las matemáticas son una de las áreas de aprendizaje más bonitas a desarrollar en la pedagogía Montessori.

El área de matemáticas está orientada al desarrollo de conceptos lógico-matemáticos. Estos son: numeración, conteo, cantidad, fracciones, suma, resta, multiplicación, sustracción y división.

Para trabajar estos conceptos la pedagogía Montessori hace uso de materiales muy diversos. Entre los más destacados podemos hacer mención a las barras numéricas, de las que ya hablamos en este otro artículo, la caja de husos, los números y los contadores o el ábaco.

Aquí compartimos una preciosa cita de la Dottoressa:

 

«Los resultados que se constatan en nuestros niños contrastan bastante con el hecho de que en general, en las escuelas, las matemáticas son un escollo en vez de una materia atractiva y que a este respecto en la mayor parte de las personas son frecuentes las barreras mentales.

Los objetos matemáticos, no se hallan dispersos en el ambiente como los árboles, las flores o los animales. Por ello, en la edad infantil, no hay ocasión para desarrollar espontáneamente la mente matemática, lo que determina un obstáculo para el posterior desarrollo mental. Por esto a los materiales sensoriales los llamamos ABSTRACCIONES MATERIALIZADAS» 

Maria Montessori. La mente Absorbente

¿Qué es la caja de husos?

La caja de husos Montessori es un material que se usa en el área de matemáticas para ayudar a la asociación de la grafía de los números con su cantidad, pero también para reforzar la numeración y sobre todo para explicar el concepto de cero, algo realmente interesante.

Se compone de una caja de madera con diez compartimentos numerados del 0 al 9, junto con 45 husos de madera, que no tienen marcas ni están pintados. También puede encontrarse dividida en dos cajas, contando cada una de ellas con cinco apartados.

La edad recomendada para su utilización es a partir de los 3-4 años aproximadamente.

¿Para qué sirve la caja de husos Montessori?

Ya sabemos que en la pedagogía Montessori los materiales fueron diseñados científicamente en base a años y años de observación. Todo está cuidadosamente pensado, todo tiene un porqué, y por eso cuanto más la conoces más te enamora.

Los materiales siempre tienen unos propósitos educativos tanto directos como indirectos.

Entre los más relevantes de la caja de husos podemos hacer mención a los siguientes:

  • En primer lugar el niño puede ver y aprender la secuencia de símbolos numéricos, desde el 0 hasta el 9 seguidos.
  • Para cada uno de los diez números el niño asocia una cantidad que puede manipular.
  • El niño va comprendiendo que no hay otros símbolos para representar números más allá de estos diez, del cero al nueve.
  • Permite interiorizar el concepto del número cero, equivalente a no tener nada, (en este blog hay una explicación preciosa en ingles). Hay que tener en cuenta que no es trivial asimilar este concepto. Se pueden hacer juegos con la caja de husos para que el niño lo pueda entender mejor (más adelante explicaremos una actividad para trabajar este concepto en concreto).
  • Por último, el niño puede ir interiorizando que el primer grupo del sistema decimal, con números de una cifra, llega hasta el número 9 (y no hasta el 10). El número 10 significa un cambio de nivel.

¿Cómo presentamos la caja de husos?

Para presentar este material vamos a necesitar una alfombra de trabajo o tapete, ya que es conveniente realizar la actividad en el suelo, (aquí puedes ver un ejemplo).

Sería muy recomendable, enseñar previamente la presentación de transporte de la alfombra de trabajo y su utilización, para que se consigan todos los objetivos propuestos, así como la autonomía del niño, (aquí puedes ver un vídeo sobre cómo tomarlo y transportarlo y aquí otro sobre cómo desenrollarlo).

     

    La alfombra de trabajo es importante para delimitar el espacio en el suelo, (esto es muy importante para el niño y fomentar el sentido del orden), y además protege los materiales.

    Para presentar el material como siempre realizamos el ciclo de trabajo en tres periodos. Priermo nos dirigimos al lugar del ambiente en el que se encuentra el material, lo nombramos y le preguntamos al niño si quiere que se lo presentemos. Lo trasladamos cuidadosamente, y después de trabajar con él deberemos acompañar al niño a guardarlo en su lugar, para que el orden siempre se mantenga y fomentando la máxima «un sitio para cada cosa y cada cosa esté en su sitio». Cuando caminamos por el ambiente siempre lo hacemos de forma tranquila y silenciosa, (todo esto se trabaja en las presentaciones de gracia y cortesía).

    Vamos a resumir los pasos que podríamos hacer para realizar la presentación de este material:

    1. Comenzamos invitando al niño a sentarse junto al adulto enfrente del tapete con la caja encima, (es importante sentarnos a su derecha para que nuestro brazo no tape la presentación, en caso de que seamos zurdos nos sentaríamos a la izquierda).
    2. Sacamos los husos fuera de la caja y los depositamos en una cesta a la izquierda de la misma.
    3. Comenzamos con el concepto del cero. Apuntando al símbolo del 0, el adulto indica: «Este número se llama cero. Así se escribe el número cero«. Se repite el nombre del número 4 o 5 veces. Después se indica que para el cero no hay husos: «El cero significa nada, así que no ponemos ningún huso en el apartado del cero«.
    4. Después se pasa al apartado del número 1: «Este número se llama uno. Así se escribe el número uno«. Se pregunta al niño por ese símbolo. Si el niño no lo sabe, el adulto dice tranquilamente «Uno«. Colocamos un husillo en el apartado o en una fase posterior invitamos al niño a hacerlo.
    5. Se continúa de la misma manera con el resto de números hasta que sea evidente que el niño ha comprendido la dinámica. En ese momento puede trabajar de forma independiente.
    6. Cuando se hayan colocado todas las varillas, se puede volver a repasar el apartado del cero: «No hay nada en este apartado porque el cero significa nada>>.
    7. Para finalizar y guardar el material, iremos devolviendo los husos a la cesta desde el número uno hasta el final. Lo haremos volviendo a contar cuántos husos hay en cada compartimento al mismo tiempo que los vamos dejando en la cesta. Así verificamos que, aunque no nos haya sobrado ni faltado ningún huso a la hora de hacer el ejercicio, el número de husos en cada compartimento es correcto

     

    Control del error

    Como sabemos la mayoría de los materiales son autocorrectivos, de este modo el niño puede trabajar de forma autónoma sin que tenga que haber un adulto delante corrigiendo o diciendo «lo más hecho mal», ya que esto desalienta mucho.

    En este material el control del error se da por el número de husos: si los sumamos todos obtenemos 45 (0+1+2+3+4+5+6+7+8+9 = 45), que son los que hacen falta para completar todos los apartados de la caja de husos. Por supuesto, esto constituye el control de error de la caja.

    La autocorrección de este material consiste en que si al finalizar el ejercicio nos han sobrado husos o no hemos tenido los suficientes para componer el número 9, es que alguno de los números no tiene el número de husos correcto.

    En este precioso vídeo de Elaine Goh se ve perfectamente cómo es el trabajo con este material que en este caso han preparado al estilo DIY con lapiceros y cestas caseras.

     

    Propuesta de actividad

    Como sabemos, una vez que el niño conoce y domina el trabajo con un material se pueden plantear extensiones o variaciones

    Por esta razón me gustaría cerrar el artículo proponiendo una sencilla actividad que nos permite ayudar al niño a entender el concepto de cero de la mejor manera posible a través del juego en si.

    En este juego, además de hacer uso del material de la caja de husos (presentando cada uno de los husos dispuestos en su correspondiente apartado), se han de preparar diez papeles doblados, cada uno con los números del 0 al 9 anotados. Los papeles se meten en una pequeña cesta de mimbre, se mezclan y las personas que estén presentes – tanto niños como adultos – van cogiendo secuencialmente los papeles.

    Cada persona va abriendo el papel que haya cogido y lo busca en la caja de husos. Si por ejemplo le toca el número 7 tendrá que ir a su apartado y recoger los siete husos que estarán colocados en el mismo. Por cada huso tendrá que realizar una actividad. Por ejemplo dar saltos, dar palmadas o cualquier acción alternativa con la que el niño pueda estar motivado.

    Cuando al niño le toque el número 0 se dará cuenta de que no hay husos y de que no ha tenido que realizar ninguna acción. Esto supondrá para él o ella una pequeña decepción, que a la par le ayudará a comprender mejor la cantidad nula asociada al concepto de número cero.

    ¿Qué te parece la idea? ¿Te animas a probar con la caja de husos Montessori? ¡Cuéntanos en comentarios!

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