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Hola queridas familias!!

 

Hoy tengo el placer de presentar a Laura Tajafuerte, nueva colaboradora del blog, española de 38 años que vive en Perú.

Laura es Técnico Superior en Integración Social y estudió Educación Especial por la Universidad de Zaragoza, y es un alma impulsada por la ilusión de cambiar la educación actual desde dentro y de todos los “mini-mundos” infantiles que pueda.

Viajó durante más de un año por varios países de Sudamérica como voluntaria y mochilera. Durante este viaje, quedó fascinada con la Cultura Andina, lo que finalmente hizo que tomase la decisión de dejar su vida en España y venir a vivir a Huancayo, en Perú, donde lleva viviendo 5 años. Desde hace 2 años trabaja trabajando en IEP MONTESSORI HOME
HUANCAYO en Huancayo, Perú, con niños y niñas de Taller I y Taller II, de 6 a 12 años. Está caminando hacia su sueño!!! Ya que se considera una apasionada incansable de la filosofía Montessori. Le encanta leer, aprender más y más cada día, caminar por la montaña y conocer gente nueva de todas las culturas con las que compartir experiencias. Cree que su misión es intentar transmitir, a través de su trabajo y de su forma de vida, su gran pasión y motivación: Una educación respetuosa y transformadora para la paz.

En primer lugar me gustaría aclarar que todo el post está basado y escrito en función de mis opiniones y experiencias personales, con el único fin de invitar a la reflexión personal, y en ningún caso está basada en estudio o investigación científica alguna sobre el tema.

 

¡Un placer Laura! ¡Ahora, vamos con el artículo!

Hoy deseo hablar de algo que creo que es un tema de debate y reflexión para muchas personas actualmente: Montessori y las Necesidades Especiales. Debemos partir de la base de qué es exactamente lo que entendemos por Necesidades Especiales. Esa es exactamente la primera pregunta que deseo lanzar.

¿Qué entendemos por Necesidades Educativas Especiales?

En la sociedad actual se ha creado la falsa necesidad de clasificar y etiquetar absolutamente todo y, además, hacerlo de forma cuantitativa; incluso lo que es meramente cualitativo y lo que es invaluable e inclasificable: el ser humano. Esto sucede hasta el punto de deshumanizarnos, despojándonos de lo único que le queda al ser humano en esta era de la tecnología: SER HUMANOS. Lo podemos ver en cualquier ámbito del día a día y, como no podía ser menos, también en la educación.

En el sistema educativo tradicional actual, podemos ver cómo cargamos a los niños y niñas con una mochila llena de nuestras propias perspectivas y expectativas empujándoles a la exigencia de alcanzar la perfección que, además, es inexistente. Olvidamos sus intereses, sus potencialidades, sus necesidades, su ritmo, sus habilidades, sus carencias,…; en definitiva, cómo se sienten para poder acompañarles de una forma respetuosa.

Ahora viene cuando pregunto: ¿Estoy hablando de niños y niñas catalogados con “necesidades educativas especiales”? ¿O estoy hablando de niños y niñas catalogados como “normales” porque se ajustan a los parámetros que consideramos normales al estipularse así? Exacto!! La diferencia no está tan clara o, por lo menos, no debería haberla educativamente hablando. Una de las definiciones que podemos encontrar por internet es: “Las personas con necesidades educativas especiales (NEE) son aquellas que requieren atención específica durante parte de su escolarización o a lo largo de todo este periodo. Esta atención especial se derivará de diferentes grados y capacidades personales de orden físico, psíquico, cognitivo o sensorial.” (Extraído de https://fp.uoc.fje.edu/blog/que-son-las-necesidades-educativas-especiales/). La mayor diferencia, por lo tanto, está en ese afán de etiquetar, juzgar y clasificar cuantitativamente y según la mirada de cada uno/a.

Y ahí van más preguntas: ¿No todos los niños y niñas son especiales y únicos? ¿No todos tienen necesidades propias, personales, individuales, únicas y especiales? ¿No todos tenemos habilidades y potencialidades propias, personales, individuales, únicas y especiales? Es más, ¿algún ser humano es igual a otro? ¿Acaso no es maravilloso que cada ser humano sea diferente y especial, con sus propias necesidades a nivel físico, psíquico, cognitivo y/o sensorial? Por lo tanto, ninguno aprendemos de la misma forma, ni en el mismo momento, ni al mismo ritmo,… Y deberíamos atender toda esta diversidad de necesidades y potenciar toda esa variedad de habilidades, de forma individual y específica.

La visión y misión de vida de María Montessori

       

(Foto de la izquierda «Experiencia Sensorial con tierra» en Educación Especial y foto de la derecha «Experiencia Sensorial con tierra» en IEP MONTESSORI HOME HUANCAYO)

 

Durante el desarrollo de mi vida laboral dentro del ámbito de las necesidades especiales tuve la oportunidad de darme cuenta que la triste diferencia entre los niños y niñas con alguna “discapacidad” y los niños y niñas “normales” eran las antes mencionadas expectativas de los adultos. Los niños y niñas con Necesidades Educativas Especiales tienen menos presión por parte de la sociedad respecto a las perspectivas de vida que se tiene de ellos. Estoy segura que este punto de vista creará controversia porque, en mi opinión, es una de las grandes hipocresías del ámbito educativo; pero ese ya es otro tema.

En definitiva, en Educación Especial debemos proporcionarles a los niños y niñas todos los recursos que necesiten para lograr que florezca el máximo potencial de cada uno de ellos, ya que no se consigue con los métodos de la educación tradicional. Y vamos con otra pregunta… ¿esto solamente pasa en Educación Especial o también ocurre en el resto de escuelas y colegios del ámbito general y “normal”?

 

En este momento, es cuando me convierto en una amante de esta filosofía de vida que transmitió María Montessori. Ella tuvo esa visión extraordinaria, maravillosa y hermosa de observar al niño con una mirada pura. Observó al niño sin juzgarlo, sin etiquetarlo, sin clasificarlo. Observó a cada niño y niña como individuo, considerando a cada uno de ellos único y ESPECIAL; con sus necesidades y habilidades propias y específicas, siempre desde la mirada del amor, la esperanza y, sobre todo, con confianza. Con esa mirada objetiva, científica y absolutamente necesaria logró cambiar sus vidas y nos dejó un valiosísimo legado para seguir cambiando vidas; con el fin de construir, junto con los niños, los máximos pequeños grandes mundos posibles.

 

Materiales y recursos Montessori

(Foto de la izquierda Pintura Corporal en Educación Especial y foto de la derecha Pintura Corporal en IEP MONTESSORI HOME HUANCAYO)

Mi llegada a Huancayo, Perú, y mi incorporación al equipo de trabajo de IEP MONTESSORI HOME HUANCAYO, supuso un antes y un después en mi vida sin ninguna duda. Fue mi primer contacto con la pura esencia de la filosofía de vida Montessori y, también, con los materiales. Quedé totalmente maravillada. ¡Podíamos respetar al niño dentro del ámbito educativo! Fue cuando me enamoré todavía más de esta forma de vida, de Montessori.

Tomaron forma y adquirieron mucho más sentido algunos de los recursos materiales, especialmente los sensoriales, que había puesto en práctica en mi labor dentro del ámbito de las Necesidades Especiales y con los que logré muchos de los importantísimos avances que ellos consiguieron.

Sin duda los materiales Montessori son increíbles, toman en cuenta hasta el más mínimo detalle, llevándonos a comprender la razón por la que son así y se presentan de determinada manera. Y no solamente eso; encontré en ellos esa parte emocional, que a veces queda en la sombra, que tanto me apasiona: autonomía, auto-aprendizaje, auto-corrección, auto-disciplina, autoestima, auto-confianza,… Es decir, de dentro para fuera y no de fuera para dentro; despertar todo lo que el niño lleva dentro y no “rellenar” exteriormente.

Sin embargo, también creo que los materiales no es lo único; es más, sin esa esencia emocional de la filosofía Montessori pierden el sentido porque los materiales son la herramienta que nos lleva a ir mucho más allá. Si nuestra labor como adultos es proporcionarle al niño los recursos que él necesite en cada momento para que pueda lograr ese auto-desarrollo y acompañarle de forma respetuosa y sin límites, no podemos limitarnos nosotros mismos a la hora de proporcionarle unos determinados recursos y otros no porque entonces ya no estaríamos respetando esas necesidades del niño y, por lo tanto, estaríamos traicionando la esencia misma de la filosofía Montessori: nuestra mirada centrada en el niño se desviaría hacia nosotros mismos y nuestra necesidades y expectativas sobre él, estaríamos dejando de SEGUIR AL NIÑO.

Como conclusión, desearía hacer un llamado a la reflexión y así podremos darnos cuenta de que en el entorno de la Educación Especial lo que realmente se lleva a cabo es la tríada que propuso y desarrolló María Montessori tan visionariamente: en educación especial se trabaja para alcanzar los objetivos y metas reales centradas en el NIÑO individualmente, en educación especial el ADULTO está PREPARADO para acompañar y proporcionar los recursos que cada niño y niña necesita y en educación especial es necesario PREPARAR EL AMBIENTE como herramienta de trabajo indispensable. ¿Por qué nos empeñamos en negar esta maravillosa metodología y filosofía de vida en la “escuela tradicional normal” (pública, concertada y/o privada)?

Triada Montessori en Educación Especial: el NIÑO, el ADULTO PREPARADO y el AMBIENTE PREPARADO

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