Si eres maestra de Infantil, es probable que alguna vez hayas sentido que el modelo educativo tradicional no termina de responder a las necesidades reales de los niños. Quizá has oído hablar de la pedagogía Montessori, has leído algún libro, has seguido cuentas en redes sociales o has visto aulas que te inspiran. Puede que hasta hayas intentado probar algunas propuestas o incluso has comprado algún material. Sin embargo, tienes muchas dudas sobre si este enfoque puede funcionar en tu aula, ya que no trabajas en un colegio Montessori.
De antemano puedo decirte que sí es posible, llevo años formando a docentes y también trabajo con las administraciones públicas, como por ejemplo el CTIF de Madrid (Centro Territorial de Innovación y formación del profesorado) , la Consejería de Educación y Cultura de Castilla la Mancha, la de Castilla León, Andalucía.. etc. Por tanto, he formado a cientos de profesores que trabajan en colegios públicos y en ocasiones en centros rurales agrupados (CRA) o en lo que llaman centros de difícil desempeño.
Las mismas preguntas se repiten constantemente entre los docentes que llegan a mí:
- ¿Qué significa ser Guía Montessori?
- ¿Necesito una formación oficial para aplicar Montessori?
- ¿Puedo utilizar Montessori en una escuela tradicional?
- ¿Qué pasa si mi centro no es Montessori?
- ¿Es compatible con el currículo oficial?
- ¿Por dónde empiezo sin sentirme abrumada?
En este artículo voy a responder a todas estas preguntas para ayudarte a comprender qué significa realmente ser Guía Montessori y cómo puedes empezar a transformar tu aula.

¿Qué significa ser Guía Montessori?
Guía Montessori es el nombre que recibe el educador o maestro que acompaña el desarrollo del niño dentro de la pedagogía Montessori.
A Maria Montessori no le gustaba especialmente el término “maestro” porque su método coloca al niño en el centro, por tanto, la función del adulto que acompaña en su desarrollo no es transmitir conocimientos, sino preparar el ambiente, observar y permitir que el niño construya su propio aprendizaje a partir de las presentaciones de materiales didácticos.
Cuando te formas como Guía Montessori, como hice yo hace ya más de 10 años, trabajas el rol del adulto preparado, siguiendo una serie de pautas:
- Observas antes de intervenir.
- Confías en las capacidades del niño.
- Preparas un entorno adecuado para el aprendizaje.
- Favoreces al máximo la autonomía.
- Actúas como acompañante del proceso educativo.
Mientras que en un modelo tradicional el adulto suele ocupar el centro de la actividad, en Montessori el protagonismo recae en el niño.
¿Cuáles son las cualidades de una Guía Montessori?
Esta es una de las preguntas más frecuentes entre las maestras que desean formarse.
Muchas personas piensan que para ser Guía Montessori hay que ser extremadamente paciente o tener una personalidad especial.
La realidad es que ninguna persona nace siendo Guía Montessori.
Es un proceso de transformación profesional y sobre todo personal.
Si alguna vez has practicado yoga o meditación, sabrás que cuando entra el maestro a la sala emana una paz que se contagia a los alumnos (algo que se transmite a través de las neuronas espejo). Sólo por su forma de caminar pausada y consciente, su habla tranquila, su respiración.. Pues esto es lo mismo que transmite un Guía Montessori en su aula.
En el libro El Método de la Pedagogía Científica, Maria Montessori dedica un capítulo a La maestra y el ambiente, (páginas 41 a43).

– La maestra enseña poco, observa mucho y sobre todo tiene la misión de dirigir la actividad psíquica de los niños y de su desarrollo fisiológico.
– No hay maestra que enseña sino guía que ayuda al niño a trabajar, a concentrarse y a aprender sirviéndose del material y del ambiente adecuado. Conoce a los niños y en el momento oportuno, les presenta el material de manera que puedan conocerlo de la forma más autónoma.
– Les observa durante sus actividades y les propone su ayuda sólo si tiene la impresión de que alguno de los niños está desorientado o falto de coordinación.
– No es la compañera del niño, pero se hace humilde y tiene una habilidad moral que ningún otro método exige de ella hasta el presente y cuyas palabras claves son: calma, paciencia y humildad.
– Sus mejores bazas son las virtudes y no las palabras.
– En el caso de la guía, debe saber aplicar una técnica, un método.
– Debe observar a los niños y estar atenta a sus necesidades para responder adecuadamente, no debe explicar cómo se hace algo ni debe preocuparse porque los primeros días el ambiente de la clase no sea el de laboriosidad y silencio característicos del sistema; debe ser paciente para esperar que en pocos días, aplicando rigurosamente el método se produzca ese paso del orden a la disciplina, del caos al trabajo ordenado y constante, del alboroto al silencio.
– La maestra (y lo mismo vale para la familia), ha de ser consciente que educa para la autonomía, para hacer independientes a los niños: enseñar a comer, vestirse lavarse es un trabajo más largo y difícil que darle de comer, vestirlo o lavarlo.
Sobre todo, lo que más se trabaja es la capacidad de observación, la humildad, la confianza en el potencial del niño, el desarrollo personal, la coherencia y la gratitud.
¿Qué formación necesito para convertirme en Guía Montessori?
Esta es una de las preguntas que más recibo, y es por eso que publiqué un artículo específicamente sobre esta cuestión, que puedes leer en este enlace.
Para resumirlo, la respuesta depende de tus objetivos.
Si tu sueño es trabajar en una escuela Montessori, lo más habitual es hacer una formación de Guía Montessori.
La más reconocida es la de la AMI, que es la Asociación Montessori Internacional que fundó la propia Maria Montessori junto a su hijo Mario.
Es una de la certificación más prestigiosa y conocida a nivel internacional.
Suele requerir:
- Una importante inversión económica (en torno a 9.000 €)
- Formación intensiva presencial (para practicar con los materiales)
- Un compromiso elevado de tiempo (según las etapas en las que quieras especializarte).
Hace unos quince años apenas existían estas formaciones en España, por lo que tengo compañeras que se fueron a Italia u otros países para poder formarse con esta institución, lo que implicaba también estar uno o dos años sin trabajar y manteniendo todos los los gastos.
* Es importante saber también que para trabajar en escuelas Montessori tienes que tener muy buen nivel de inglés, porque muchas de ellas se constituyen como colegios americanos o británicos y la legislación les exige que la mayoría de su personal sea nativo o bilingüe.
Por su puesto, hay otras entidades que también ofrecen formaciones de Guía Montessori y desde la pandemia de 2020 hay cada vez más opciones de acceder a formaciones online.
Formación especializada para escuelas tradicionales
Cada vez más docentes buscan formaciones orientadas específicamente a aplicar Montessori dentro de colegios convencionales y es algo maravilloso, porque es donde acuden la mayoría de nuestros niños y niñas.
Cuando hago formación para centros educativos, soy muy consciente de la realidad concreta que hay:
- Ratios elevadas.
- Currículo oficial.
- Horarios rígidos.
- Falta de materiales específicos.
- Imposibilidad de mezclar edades
En estos casos, necesitan estrategias prácticas que puedan implementar desde el primer día sin necesidad de hacer una gran inversión inicial y transformar completamente su aula. Como siempre digo, enfocar la práctica pedagógica a los principios Montessori es un cambio que debe hacerse poco a poco, no es cosa de un trimestre ni de dos. Pero el esfuerzo merece realmente la pena, tanto por los numerosos beneficios que trae a los niños y niñas, como por el bienestar del docente, al haber más paz en el aula y ser capaz de conectar de nuevo de su vocación.
¿Se puede aplicar Montessori en una escuela tradicional?
La respuesta es sí.
De hecho, miles de profesionales están incorporando principios Montessori dentro de aulas convencionales, tanto en España como en otros países, donde incluso existen escuelas públicas que siguen al 100% la pedagogía Montessori. En las seis ediciones que he realizado del Congreso Internacional Montessori he tenido la oportunidad de entrevistar a directores de escuelas que nos han descubierto proyectos maravillosos que se están llevando a cabo en diversos rincones del mundo.
Esto lo expliqué en una entrevista que me hicieron en el periódico El País y que puedes leer en este enlace.

¿Por dónde puedo empezar?
Mi recomendación es que no intentes cambiarlo todo de golpe, porque entonces no va a funcionar y vas a sacar la conclusión de que “Montessori no es para mí“, y no quiero que te suceda eso.
Empieza por:
- Formarte con un plan claro y estructurado.
- Comprender el desarrollo infantil.
- Aprende sobre observación científica
- Transforma pequeños espacios del aula
Normalmente empezamos por los ejercicios preliminares y las lecciones de gracia y cortesía, hacemos una gran limpieza del aula (ya que en infantil suelen estar muy sobrecargadas), disminuimos el ruido visual, y empezamos a colocar propuestas en bandejas en estanterías accesibles o mobiliario a la altura de los niños, para así fomentar la autonomía. Podemos empezar con juguetes tradicionales que los niños y niñas conozcan, como puzzles o pequeñas construcciones, pero si los colocamos en bandejas pueden hacer de materiales de transición hasta que poco a poco los alumnos van entendiendo el ciclo de trabajo.
Convertirse en Guía o maestra Montessori es mucho más que aprender un método. No consiste en memorizar presentaciones de materiales ni decorar el aula con estanterías bonitas. Es un proceso profundo de transformación personal, es cambiar nuestra mirada a la infancia y, sobre todo, entender toda la filosofía que hay detrás. En este enlace puedes leer la experiencia de una alumna de nuestro Experto universitario en pedagogía Montessori de seis meses, y aquí un testimonio de una alumna de fuera de España.
Si trabajas en Educación Infantil y sueñas con aplicar Montessori en tu aula, incluso aunque tu colegio sea tradicional, debes saber algo importante:
- No necesitas esperar a tener el aula perfecta.
- No necesitas esperar a que tu centro cambie.
- Y no necesitas saberlo todo para empezar.
Además, te diré que quizá te sientas sola o con pocos apoyos de tus compañeros de ciclo o del equipo directivo, y esto es lo más común. Sin embargo, también es una manera de empezar sin tener presiones externas esperando resultados rápidos.
Tal y como conté en esta entrevista para el diario Magisterio, he visto hasta colegios que dicen que se basan en la pedagogía Montessori con un aula preparada para las jornadas de puertas abiertas que no usan..
Recuerda que existe la libertad de cátedra, y que hoy en día Montessori es el mejor método para llegar a todos los niños y niñas con la diversidad que tenemos en las aulas, y que además encaja muy bien con la LOMLOE.
Si quieres empezar a enamorarte de esta pedagogía, de animo a que eches un vistazo a Montessoriza tu aula, una formación online que podrás hacer a tu ritmo y que te va a aclarar muchísimas de tus dudas.
Cualquier cosa que necesites, aquí estoy.
Con cariño





