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Queridos amigos,Maria Angeles Filgaira, colaboradora de Tu Guía Montessori

Hoy tenemos un artículo de María Ángeles Filgaira, nueva colaboradora de la web y alumna del programa de formación de seis meses Montessori Transformation. Tras ir sumergiéndose en las bases científicas del método Montessori ha empezado a realizar algunos cambios en su casa y nos cuenta cuáles han sido así como los logros de su pequeña, ¡es una maravilla ver la autonomía que pueden desarrollar los peques!

Como siempre decimos, Montessori es mucho más que un método, como decía la doctora, es una ayuda para la vida. Más allá de materiales de aprendizajes o ambientes especialmente preparados dispuestos para los niños, es una forma de entender la infancia y a relacionarse con ella, fundamentalmente en el respeto mutuo, la libertad y la autonomía.

Los tres pilares fundamentales en los que se basa ésta filosofía de vida:

 

El niño y su mente absorbente

El niño es el protagonista de su propio periodo de aprendizaje, por eso nos gusta situarlo en la cúspide de la pirámide. Conocer sus periodos sensibles, la etapa evolutiva en la que se encuentra, observar sus ritmos, sus intereses, es fundamental en esta pedagogía.

Durante su infancia, los niños y niñas tienen una sensibilidad especial para observar y absorber todo del ambiente que le rodea. Esta capacidad es única en cada niño, para aprender cómo adaptarse a la vida.

“Esta mente que lo recibe todo, que no juzga, no retrocede, no reacciona. Absorbe todo y todo lo encama en el hombre. El niño realiza la encarnación para ser igual a los demás hombres, para adaptarse a la vida con ellos”. 

 

Adulto que acompaña

El niño tiene que estar rodeado de un adulto que observe y aprenda a reconocer sus períodos sensibles. Sea capaz de eliminar las ayudas innecesarias y lo deje experimentar, permitirle la imperfección para así poder aprender. Darle raíces para crecer y alas para volar. Maria Montessori en esta cita nos decía mucho:

“No le digas cómo hacerlo muestras les como hacerlo no le digas ni una sola palabra si lo dices mirarán como mueves los labios si lo muestras querrán hacerlo por si mismo”.

Y además, nos recuerda cómo actuar en el maravilloso decálogo Montessori.

 

Ambiente preparado

En el primer ambiente preparado que habitamos todos los seres humanos es el útero. Se trata de un espacio seguro, donde nos sentimos amados y protegidos. Una vez llegamos a nuestro hogar, comenzamos observando todo los que nos rodea, aprendiendo día a día a ser un ser humano independiente de nuestra madre. Un ambiente preparado se completa con un clima de respeto, armonía, amor, buenos modales y ejemplo. Para el niño el ejemplo es una lección continua y el espejo en el que mirarse.

En un ambiente preparado se debe respetar el ritmo del niño, permitirle tomar decisiones desde el momento que nos den señales que están preparados. Podemos comenzar ofreciéndole un espacio de aprendizaje y juego, donde debe tener todos los materiales a su altura.

Aquí podemos ver también el vídeo de otra alumna del programa de seis meses que hizo unos cambios maravillosos en su aula de infantil.

 

Claves para un buen ambiente preparado

El orden es el pilar básico de un buen ambiente preparado. Aunque rotemos los materiales, si dedicamos un espacio a vida práctica, los materiales de ese espacio siempre deben estar en el mismo lugar, le aportara seguridad al niño.

Menos, es más, tener un espacio despejado y con un número concreto y ordenado de materiales ayuda a despejar y ordenar la mente del niño, aporta más valor a cada material. Si tenemos muchos materiales y amontonados estos pierden valor en la mente del niño. Es mejor tener pocos materiales ordenados que roten, que muchos materiales a la vista amontonados.

En la siguiente imagen puedes observar dos cestos de los tesoros, dónde se introducen materiales de diferentes texturas y olores. El niño nos irá mostrando su interés por cada material y cuando están preparados para utilizar cada uno de ellos. Se muestra cómo se le ofrece un material por cada lugar del mueble, lo más importante es que esté a su altura y poder cogerlo y volver a dejarlo cuando lo desee.

 

Lo ideal es que el ambiente sea neutro, cálido, acogedor y tranquilo, para que el peque pueda concentrarse y centrarse en lo que verdaderamente importa sus materiales. Para facilitar la autonomía a niño dentro de las rutinas diarias, lo ideal es que pueda formar parte de la reunión familiar, y tener autonomía para sentarse en la mesa, como por ejemplo en una trona evolutiva.

Es muy importante establecer unas normas básicas:

  1. El material se trata con cuidado y respeto.
  2. Antes de sacar otro material recogemos el que esté fuera de su lugar.
  3. Si algo se rompe, se estropea, o se ensucia trataremos de repararlo y/o limpiarlo juntos.

 

Cualquier actividad la presentamos en una bandeja o cesta, para facilitar al niño poder recogerla y sacarla de forma autónoma. También debe tener a su alcance utensilios que le permitan recoger y limpiar cuando quiera o lo precise.

Retira todo aquello que el niño usa inadecuadamente y tiene peligro. Visualiza la casa desde “su nivel de altura” para así poder observar si puede realizar sus rutinas sin pedir ayuda. El ambiente preparado debe de ir evolucionando de forma paralela a la vez que el niño, para responder a sus necesidades y le estimule. Esta es la clave fundamental de un buen ambiente preparado.

 

Primeros meses de vida

En un ambiente preparado en el hogar, los primeros meses de vida se le puede mostrar un espejo en la pared para que vayan observando y aprendiendo sus propios movimientos, cómo voltearse, cogerse los pies, etc.

 

Un material muy interesante para estos meses son los móviles de inspiración Montessori, se le puede ofrecer en munari, esféricos y rombos de colores primarios, entre otros muchos.  En esta imagen podemos observar a ésta bebé jugando con el móvil de rombos de colores.


 

 

Cuando hablamos de ambiente preparado nuestro pensamiento se va a materiales, pero también tenemos que tener en cuenta cada una de las habitaciones de nuestro hogar.

Debemos proteger todo lo que nos parezca peligroso, como enchufes, tener los muebles anclados a la pared, etc. Preparar cada lugar del hogar para su independencia. Podríamos adaptar el salón ofreciéndole una mesa y silla a su altura. En la cocina y en el baño se podría utilizar una torre de aprendizaje que le permitirá asearse solo y poder intervenir en cocinar o hacer las tareas de la cocina. También es aconsejable que tenga a su alcance una cama para dormir cuando él lo necesite, y levantarse cuando lo desee, lo cual le permitirá tomar su propia decisión si tiene sueño o no. De ésta manera estaremos ayudándolo a ser un adulto independiente, con una gran autoestima y capacidad para tomar sus propias decisiones.

A continuación, podemos ver en este vídeo como una bebe de 15 meses se sube a su torre de aprendizaje para asearse. Cómo podemos observar, se puede generar una gran independencia desde muy pequeños.

 

 

¿Qué os parecen todas estas ideas?

Si quieres aprender más te invitamos a que te registres en la próxima edición del Congreso Internacional Montessori, podrás aprender de más de una treintena de expertos internacionales que compartirán sus conocimientos y experiencia. 

¡Nos encantará leeros en comentarios!

 

 

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